Tu coche sabe que estás llegando. Tu casa no tiene ni idea.
Desde 499 € más impuestos, una parte real de tu casa ya funciona desde el móvil, sin tocar tu puerta, ni tu cerradura, ni un solo cable.

Todo, en un mismo sitio
Una app en el móvil. Una frase en voz alta. El edificio hace el resto.
- Calefacción, habitación por habitación
- Aire acondicionado y bombas de calor
- Iluminación, escenas y regulación
- Tu puerta de casa, sin llaves
- Puertas de garaje, cancelas y barreras
- Alarma con cámaras con IA
- Persianas, cortinas y toldos
- Televisión y cine en casa
- Corte de agua y sensores de fugas
- Detección de humo y gas
- Energía, solar y carga del coche
- Control por voz, en tu idioma
Todo es el objetivo. Las funciones que usas cada día —la calefacción, la luz, las puertas— resultan ser además las más baratas de montar, así que empezamos por ahí; el resto entra después en la misma app, porque diseñamos la casa entera antes de instalar la primera pieza.
Nadie quiere «domótica». La gente quiere que una cosa concreta deje de fastidiarle.

Un único termostato en el pasillo decide la temperatura de habitaciones en las que no hay nadie. Pon cada radiador bajo su propio control y dejas de pagar por calentar un dormitorio vacío, o la casa entera mientras estás trabajando.

Lo tienes en el móvil, que ya llevas en la mano. Y tu pareja, y tu hijo, y tu madre, sin comprar ni un mando más a la comunidad.

Deja de llevarlas encima. El móvil te abre la puerta igual que te abre el coche, y tu cerradura, tu bombín y tu llave se quedan exactamente como están.

A todo el mundo se le olvida, así que deja de intentar acordarte. La casa las apaga detrás de ti al salir de una habitación, y lo apaga todo cuando el último se va a dormir.
Reconozcas la que reconozcas, la instalación inicial la cubre, y aparece en la misma app que todo lo que añadas después. El objetivo es una casa en la que todo funcione junto, y esta es la forma más barata de empezar a vivir en una.
El piso es de alquiler. No cambia absolutamente nada.
No se modifica nada de la vivienda, así que no hay que pedir permiso a nadie. Cada pieza se desmonta y funciona en la siguiente casa, y lo original se guarda en una caja y vuelve a su sitio el día que te vas.
Suficiente para cambiar cómo funciona tu casa
Lo montamos, lo configuramos, dejamos la app lista contigo y no nos vamos hasta que lo hayas usado tú.
- El hub sobre el que se construye toda la casa, instalado y configurado
- El punto de partida que elijas, montado y funcionando: calefacción, garaje, puerta de entrada o iluminación
- La app en tu móvil, con acceso desde cualquier lugar; puedes añadir más móviles cuando quieras
- Control por voz configurado y probado contigo, en tu idioma
- Tus primeras escenas escritas sobre tu rutina real, no sobre una demostración
- El diseño de la casa entera sobre plano, para que encaje lo que añadas después
- Te enseñamos a usarlo, y después respondemos tus dudas por correo electrónico
Sin compromiso, sin pagar nada por informarte y sin presión. Y si luego quieres añadir más cosas, lo decides tú.
Qué equipos entran exactamente depende de tu casa: cuántos radiadores, qué cerradura, qué mando, cuántas lámparas. Para eso es justamente la llamada gratuita. Te decimos qué cabe dentro de la instalación inicial y qué quedaría fuera, con su importe, antes de que te hayas gastado nada.

Una alarma que distingue a tu gato de una persona
Si la gente deja de conectar la alarma es por las falsas alarmas. Un detector antiguo ve movimiento y grita: basta una cortina, una mascota o una furgoneta que pasa. Nuestras cámaras miran qué se ha movido de verdad y deciden si es una persona, un vehículo, un animal o una sombra; en la propia cámara, antes de que nada salga del edificio. Así, lo que acaba llegando a tu móvil merece la pena leerlo.
No somos una central receptora de alarmas: lo que montamos vigila, decide y te avisa, estés donde estés. No manda a nadie a tu casa.
Antes de coger el teléfono
¿Hay que hacer agujeros o abrir paredes?
No. Una instalación inicial se atornilla, se encaja o se enchufa. La única herramienta que suele salir de la bolsa es un destornillador, y no hay nada que limpiar después.
¿Deja de funcionar todo cuando se cae internet?
No. Los interruptores, los horarios y las escenas se deciden dentro de tu casa y no en un servidor de otro sitio, así que la casa sigue comportándose con normalidad. Lo que se pierde mientras la línea está caída es el control desde fuera, y vuelve solo.
¿Cuánto se tarda?
Una instalación inicial suele ser una sola visita de unas horas, a la hora que mejor te venga. No deberías tener que pedir el día libre en el trabajo, y no nos vamos hasta que lo hayas usado tú.
¿Ese es de verdad el precio final?
Es el precio de la instalación inicial, más impuestos. Si tu casa necesita más de lo que cubre —doce radiadores en vez de cinco, una cerradura que pida otro mecanismo— te lo decimos en la llamada, con el importe, antes de encargar nada. A nadie le gustan las sorpresas en una factura y nosotros no trabajamos así.
Cuéntanos qué es lo que te molesta. Te decimos lo que cuesta quitártelo de encima.
Déjanos tu nombre y un teléfono. Te llama un ingeniero —ni una centralita ni un comercial—, te pregunta por tu casa y te dice con honestidad qué haría por ella una instalación inicial y cuánto costaría. La llamada es gratuita y no te compromete a nada.
Te llamamos una vez. Si no es para ti, ahí se acaba: no perseguimos a nadie.