Tu casa está acabada. Aún puede volverse inteligente.
Sin rozas, sin polvo y sin un mes de obras. Diseñamos un sistema domótico sobre la instalación que ya tienes, con tecnologías inalámbricas elegidas para tu edificio y no para un catálogo.

No se recablea nada
Los dispositivos van donde hacen falta: detrás de un interruptor, dentro de una caja de techo o en el carril del cuadro. Tus paredes, tus acabados y tus muebles se quedan exactamente como están.
Estancia a estancia, si lo prefieres
No hace falta hacer toda la casa de golpe. Diseñamos primero el conjunto y después lo vas montando por fases; y como el diseño va por delante, las fases encajan entre sí en vez de estorbarse.
El mismo resultado
La misma app única, el mismo control por voz y las mismas escenas y automatismos que en una instalación cableada. Lo que cambia es la tecnología de debajo; lo que ves y usas, no.

Podemos abrir el garaje de un edificio comunitario sin tocar su instalación
Este es el caso que todo el mundo da por imposible. La puerta del garaje de un bloque de pisos es de la comunidad: no puedes recablearla, no vas a poner de acuerdo a cien vecinos y ningún instalador quiere tocarla. No hace falta tocarla.
Tu propio mando, pulsado por ti
Conservamos el mando a distancia que ya llevas encima y le añadimos un pequeño mecanismo que pulsa su botón en el momento en que tocas el móvil. El motor, el receptor y el cableado de la comunidad no se modifican en absoluto: nada cambia en la instalación común, así que no hace falta el permiso de nadie.
O se abre cuando llegas
El sistema reconoce que tu coche está llegando a casa y te pregunta si abre. Con una confirmación tuya la puerta sube; así nunca se abre sola porque haya pasado cerca un vecino, una visita o un móvil cualquiera.
El mismo planteamiento sirve para cancelas, barreras y puertas de acceso comunitarias. Si tiene un mando que ya llevas encima, podemos meterlo en tu móvil.
Todo, en un mismo sitio
Una app en el móvil. Una frase en voz alta. El edificio hace el resto.
Y el resto de la casa:

Habla con tu casa como hablarías con una persona
No deberías tener que aprenderte una lista de comandos. Dices lo que quieres, un asistente deduce qué significa eso en este edificio y la casa lo hace: luces, persianas, temperatura, música y alarma a la vez, si el momento lo pide.
- "Hay demasiada luz aquí": bajan las luces adecuadas y la persiana
- "Nos vamos a dormir": la casa se cierra y se arma sola
- "¿Está cerrado el garaje?": te contesta y lo cierra si hace falta
Cuéntanos cómo es tu edificio
Unas preguntas sobre tus plantas y estancias y sobre qué te gustaría poder hacer. Son unos tres minutos, es gratis y no te compromete a nada.
No hace falta ningún conocimiento técnico. Nunca te pedimos que elijas una tecnología: esa decisión es nuestra.